miércoles, 6 de julio de 2016

sObre la imPOrtancia del PoetA, eL lecTor y eL escUChadoR

El verso se trabaja como se trabaja el vidrio: debes promediar las temperaturas, emplear la química del color y la alquimia de la transparencia. Para escribir un poema, hay que alcanzar el punto de maleabilidad, el punto candente. Pero una vez compuesto, el poema es un objeto frío. Y el poeta es un muñeco roto. El lector es quien vivifica al poeta y quien revitaliza el poema. Le da ritmo, melodía, armonía y alma nueva.

Por eso, tan  importante como el buen poeta es el buen lector, o lectora. El buen escuchador. O escuchadora.

Regalo de los pájaros.  A. M


jueves, 16 de junio de 2016

La tArdE de iTZiar

Itziar Mínguez Arnáiz vino a traernos su poesía la tarde del 20 de mayo, dentro del Festival de Poesía "Poetas en Mayo-Poetak Maiatzean". Itziar ha escrito una obra sólida y coherente que se concreta en siete libros y muchos premios. Es poeta y narradora, trabaja como guionista de televisión y estudió derecho en Deusto. 
Itziar Mínguez Arnáiz
Este es un pequeño fragmento de la presentación que de ella hice en el Museo de Arte Contemporáneo "Artium". Un honor y un placer para mí: 

"..En todos los libros de Itziar Mínguez encontrarás su palabra ligera, precisa, deconstruída y transparente como una escultura de hielo. Una fórmula poética que tiene elementos del postismo de Ory, de la poesía concreta de Viena, de la poesía de la claridad que inició Lorca, del atrevido Parra o de la nueva poesía japonesa. Yo sólo sé que Itziar Mínguez pone la mirada en “lugares” emocionantes. Y una vez allí, observa los detalles, los movimientos leves, los materiales frágiles, a veces de derribo, con mimo, con una especie de cariño simpático. Tiene una técnica basada en la coherencia y en la ternura analítica.
Sus libros nos cuentan la cotidianidad de los habitantes del asfalto con una profunda economía expresiva. Nos cuentan la vida como desde una moto en marcha. Su poesía es conciencia urbana ("de chamarra negra", como dice Cristina Martínez). Esa conciencia que escribe, disecciona, radiografía y muestra instantáneas precisas, de alta resolución. Todo esto hace que la poesía de Itziar Mínguez apele a la emoción, a la precisión, a la sorpresa y también a la convicción. Digamos que te emociona, te sorprende y te convence. Las tres cosas..."




domingo, 22 de mayo de 2016

LoS LiBros vuELAn En LaS LibreRíaS

Fotografía de MªÁngeles Rosado
El libro es un artefacto explosivo e imaginativo que tiene ahora 567 años, cuatro meses, cinco días, tres horas y dos minutos y medio.

Todos sabemos que el libro está formado por hojas. Hojas que se elaboran mediante procedimientos alquímicos. Las hojas del libro tienen forma de alas. Alas grandes, pequeñas, espesas, descarnadas, de fibra vegetal, de paja, de madera o de trapo; que, según su grosor o densidad funcionan como las alas de un aeroplano, del águila, del buitre, del vampiro, del gorrión, del ángel, del mosquito.

Por eso decimos que el libro es un ente volador.


En cuanto te ve, el libro salta a tus manos desde sus elevadas estanterías, desde las nubes, desde el siglo de oro, desde el 221B de Baker Street, desde la sórdida habitación de Raskólnikov, desde el nido del cuco, o desde el techo tibetano del mundo...
Fotografía de MªÁngeles Rosado


(En la librería Jakintza, de Vitoria-Gasteiz. Lunes 16 de mayo. Una acción poética dentro del Festival de Poesía "Poetas en Mayo".) 

miércoles, 4 de mayo de 2016

HARUKI MURAKAMI Y LoS UNIVeRsOS DE viDRiO

 Marc Chagall

Voy a intentar hablar acerca de una forma de escribir.  Me refiero a una forma diáfana de pensamiento sintético imaginativo y espacioso como un edificio de cristal muy iluminado en el que se desarrolla una tragedia misteriosa. Porque ya se sabe que la escritura es pensamiento. Y el pensamiento es una incursión lineal en la oscuridad de lo abstracto. Pero si alguien toma la delantera y te conduce como en una expedición por una metrópolis de arquitecturas diáfanas; y si ese alguien te explica, como en una visita guiada, los referentes emblemáticos; y si su discurso es descriptivo, efectivo y sugerente; entonces todos seguimos a ese alguien como el turista al cicerone o como las ratas al flautista de Hamelin. Este es el modo en el que actúa el japonés Haruki Murakami. Y así son los libros que escribe. Nadie como él te hace comprender que la imaginación no tiene limitaciones, aunque sí fórmulas lógicas. O lógicas que resultan de una fórmula. Por ejemplo, la línea maestra de sus novelas la marca una fantasía que recibe adherencias de la realidad cultural, emparejamientos de lo abstracto y lo concreto de manera que no resulten disyuntivos, o frases que son un compendio filosófico y poético ligero como el haikú.

La lectura de las novelas de Murakami (cito como ejemplo “Kafka a la orilla” o “El año de peregrinación del chico sin color”) te hace sentir una extraña y sosegada energía psíquica que emana del aparato sensorial. Más que visualizar, experimentas; y más que comprender propuestas, se desencadena tu propio pensamiento en secuencias cada vez más sutiles, más abiertas y pluridimensionales. En algún momento de la lectura, ya no es posible romper la simbiosis, el encabalgamiento intelectivo entre lo escrito y lo interiorizado. La pregunta cómo acaba la novela es sustituida por el deseo de que nunca acabe. Hasta que llega el momento en que una silueta querida se desdibuja ante tus ojos tristemente (o, intertextualizando una frase de Murakami en Kafka a la orilla: la fórmula mental “se disipa de tu lado como una silenciosa columna de humo”).
Y cuando se cierra el libro caes desde un universo de vidrio a otro de barro.


lunes, 14 de marzo de 2016

SieTE aÑOs De MIROnA

Figures and dog in front of the sun.
Joan Miró

Ver el huevo es imposible:
el huevo es supervisible
como hay sonidos supersónicos.
Clarice Lispector

Digamos que tu papel consiste en mirar, pero no desde fuera. O no siempre desde fuera. Miras estando dentro. Miras y te miras mirando. Eres como escribió Nabokov en su buhardilla de la avenida Luitpoldstrasse de Berlín: “un gran ojo, ligeramente vidrioso, algo inyectado en sangre, fijo.” ¿Y qué miras? Miras de todo. Empiezas por un detalle, otro y otro, y te terminas el plato. Siempre hay algo que mirar. Mirar con los ojos que abre el cerebro. Mirar con los ojos que abre el corazón. Ponerlos de acuerdo. Y, cuando sea posible, mirar también con el estómago, aunque se muera de asco. Tu papel en el mundo es el de mirona. Miradora. Mirante. No siempre admiras. No siempre remiras. Simplemente miras. No te consideras mera espectadora, puesto que aspiras a formar parte del espectáculo. Deseas conservar tu papel de miradora dentro del perímetro. Mirando se desmonta la persona al completo, se despieza y se ensambla, se esparce y se coordina. A quien mira, Dios le ayuda desde por la mañana. Dios, por decir alguien. En última instancia, eres tú quien se ayuda. Se autoayuda. Porque mirar es de humanos. Por eso miras para todos lados y desde todos los ángulos. Miras escudriñando, rastreando, promediando. Miras con los ojos múltiples como un ejército de moscas. Miras con los ojos redondos y dulces, como hacen los niños. Miras con los ojos ácidos de las agitadoras.  Miras desde un puente de la autopista como hacen los jubilados. Miras a machetazos como hace el explorador.  Miras desde detrás de unas pestañas quilométricas, como hacen los sujetos seductores.  Miras y ¿qué ves? “Ver el huevo es imposible”.  Entonces miras a pesar de no ver el huevo. Miras con la obstinada abnegación de Vladimir Nabokov, con la astucia desorientada de Clarice Lispector, con la ingenuidad cósmica de Joan Miró (mirador, mirante). Miras siete años y luego otros siete y luego otros siete… Parece poca cosa mirar, pero qué esperas no mirando. Y ahora lee este poema:

MIRÓN

Joan
miró la vida
de colores
primarios
secundarios
y complementarios

Joan miró
la caligrafía
de las constelaciones

Joan miró
y remiró
sin pronunciar palabra
Ni “mu”

Mirón
Joan miró
e interpretó
formas elementales

Miró
Joan
mirón
mirador
mirante

Al menos Joan
miró

domingo, 7 de febrero de 2016

EStraTEgaS Y COmPRobADOrES

Imagen: Jaime Giménez de Haro, "La noche". Ed. V.Orenga
Antiguamente se hablaba del libre albedrío. Un concepto moral sobre la libertad de opciones. Algo así como si el mundo estuviera parcheado de indicadores y cada cual pudiera orientar sus pasos según sus preferencias o aversiones. Ahora tenemos tantas señales que no sirve ninguna. El sistema binario se ha caído y los links con la realidad nos arrastran por un laberinto de senderos que se bifurcan infinitamente. El libre albedrío es una falacia viejuna que no nos ayuda a elegir en nuestro ecosistema poroso e inestable. El bien y el mal definen perfiles literarios o mitológicos (elfos y troles), pero no sirve para fotografiar a nuestros contemporáneos. El sistema binario adquiere un ADN digital y los paradigmas de contrarios tienen los días contados. Por eso no dejemos para mañana el placer de hablar de lo bifactorial, contrastivo y polarizado. Antes de que nos disolvamos en la complejidad.
Dualidad Estrategas-Comprobadores: Hay gente que sirve para desarrollar estrategias expansivas y gente interesada en comprobar hipótesis nulas. Los estrategas son briosos, potentes, persiguen metas y se plantean retos. A veces actúan en solitario, como cazadores furtivos, y otras se reúnen en cuadrillas, o incluso ejércitos, para capturar a sus presas o abatir a sus enemigos. Rastrean con su mirada, otean, promedian.  Emplean toda clase de utensilios, productos y herramientas de cálculo para optimizar sus ejecuciones; lo cual los convierte en amantes de la tecnología, la reglamentación, la industria química y el álgebra de Boole.  Los comprobadores de hipótesis, por el contrario, son dependientes de la curiosidad. Lentos, fantasiosos y aparentemente torpes, imaginan, indagan, recolectan datos, cotejan, reflexionan y nunca irrumpen en los contextos puesto que los consideran laboratorios. Actúan en solitario o en tándem, discretamente, casi subrepticiamente, muy centrados en acontecimientos pasados, situaciones inesperadas, individuos específicos o claves y códigos que les resultan llamativos para resolver enigmas.
Desde estas dos modalidades de reconocimiento de la realidad, los unos intervienen, alteran y logran; siempre justificados por su naturaleza vehemente y nunca contritos por las consecuencias de sus actos. En tanto los otros observan con asombro, deleite o dolor, tratan de averiguar y comprender los procesos, hechos, eventos, dinámicas, reacciones; analizan pequeñas porciones de tejidos, substancias, materias y efectúan cálculos milimétricos para deducir pautas o evidenciar patrones. Si un comprobador le advierte a un estratega sobre un peligro o consecuencia indeseable, el estratega interpreta su advertencia como cortapisa e incluye al comprobador en el círculo de sus enemigos o adversarios. A partir de ese momento estará en su punto de mira y puede ser blanco de su ataque.
De este desdoblamiento de especies se deduce que deberíamos actuar en comandita si queremos un mundo en condiciones óptimas. Sería algo así como una empresa en expansión con departamento de impacto medioambiental. Algo como un nuevo orden tanto emprendedor como analítico, tanto vigoroso como armónico.
Pero todo tiene ya su dueño. El suelo está parcelado. Y también el cielo. Las ciudades están llenas de hidalgos (hijos de algo) que defienden sus señoríos. Dondequiera que pises, violas una frontera invisible y transgredes una ley no escrita. Eso lo saben los comprobadores pero no los estrategas, ya que estos se ocuparon de diseñar las reglas sin respetarlas, de preservar sus feudos sin declarar ingresos y de atesorar excedentes en las islas Caimán.  Lo integral, lo solidario, lo conforme a la lógica del equilibrio sólo produce sobrecostes. La materia gris de los comprobadores se considera un dispendio para el sistema. Se tolera, aunque quizás fuera mejor erradicarla.

Aquí lo dejo. Tal vez no sea tan mala idea buscar contrarios para encontrar síntesis antes de que la realidad se disgregue. Quién sabe. 

jueves, 28 de enero de 2016

AMarAnTA, O TaL VEz TÁbATA



Tal vez fuera su nombre Sibila o Anastasia, o Dunia, o Amaranta; en todo caso un nombre novelesco. Era una mujer híbrida, lo que hoy se entendería como mezcla  photoshop de Irene Papas y Capucine. Vestía sencillo desmangado negro y calzaba bailarinas verde botella a juego con pañoleta. Nunca abandonó su enorme bolso que portaba al hombro con equilibrio de kore. Ella era la guía turística que nos condujo por el museo de la Acrópolis, por sus laderas translúcidas, al igual que la mismísima Atenea conduciría a su pueblo por la ciudad estado antes de la romanización. Las piedras cobraban vida con su verbo, las sombras filosóficas acudían a corporizarse, las korei sonreían más que nunca y las cariátides bailaban alzando los brazos por encima sus cabezas. Ella, Helena, Casandra, Cenobia… era la Grecia de piel deshidratada y memoria efervescente. Ella recompuso la historia para nosotros. Nos la mostró como si el tiempo fuera de cristal. Anastasia, tal vez Amaranta puede que fuera su nombre.
Está bien, sí, hoy voy a hablar de Grecia, pese a quien pese. A mediados de Diciembre estuve en Atenas, y cuando digo esta frase me cambia el tono emocional. Es como un aleteo dentro de la cabeza. Algo ligero y cálido. Y eso es el recuerdo de una experiencia que comenzó apenas en el aeropuerto de Eleftherios Venizelos (Ελευθέριος Βενιζέλος) al ver escrita la palabra Έξοδος (salida) y comprender como en una iluminación la riqueza, la belleza de las palabras primordiales, el sentido primero de la materia de la que está hecho nuestro entendimiento. El problema de los griegos no es de carencia, sino de abundancia. Dejaron de tener las prebendas pero nunca dejarán de poseer las claves (κλειδί).
Claves de una realidad que ya fuera meditada, premeditada quizás, intuida y guardada en las mágicas burbujas de las palabras. Los sabios peripatéticos pisaron con sus abarcas  aquellas mismas losas y leían las estrellas desde un punto donde ahora están las tabernas de Plaka, la Monastiraki con sus tiendas de souvenirs y la iglesia bizantina de Pantanassa, o el barrio de Anafiotika con sus casitas blancas y azules encaramadas a la Acrópolis. Ellos, los griegos atenienses insuflaron en las claves el sentido primigenio, la verdad que nos sustenta… Atleta, erótica, academia, histeria, zoología, idea, humor, morfina, museo, fósforo, ironía, metodología, tragedia, maratón, metáfora, pánico, economía, sarcasmo, música, hermético, cromático… Tantas κλειδί para Europa y luego para el mundo.
Sumirse en Europa, en su desfachatez, en su falta de memoria y de retentiva histórica, eso es lo que se hace cada día, lo que hacemos todos y cada uno de los ciudadanos europeos en cuanto caemos en este gran bote de mermelada para niños capitalistas. Europa, una señorona que ha olvidado a su abuela ancestral y la abandona a su decrepitud culpándola de vicios y ociosidad, de falta de austeridad (αυστηρότητα), de falta de sistema (σύστημα), de falta de disciplina (πειθαρχία). Ella, la que inventó la ética, la práctica, πρακτική, la dialéctica διαλεκτική, la terapia θεραπεία y la salida (Έξοδος).
Sí, la salida de esta paradoja (παράδοξο) de Europa, la jovencita que padece demencia senil, demencia geriátrica (Γηριατρικής,) demencia prematura y olvida sus orígenes arcaicos (αρχίζοντας) y abraza la elegante desfachatez dorada. Esa fórmula imperante que te hace vivir en dos piso: arriba estás tú llevando una existencia standard y abajo, en un sótano sin lámpara (λάμπα), sin aire (αέρας) estás tú también, como olvidándote, mal alimentada. Pasando penurias del espíritu. Flaca.

Grecia nos habló a través de una guía turística que se llamaba tal vez Tábata. Tal vez Ofelia. 

sábado, 9 de enero de 2016

LetRas paRa eL ArTe

Dos mil quince pasa a la historia. A la universal y a la particular. Tuvo momentos para todos nosotros: para la memoria, para la intimidad, para el aprendizaje. Quiero compartir con vosotros este recuerdo: Diálogo con Eva Lootz en el ARTIUM (Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo), con Caridad Jiménez. 




jueves, 3 de diciembre de 2015

CONTORNOS

Limitación y libertad. Interior-exterior. Ex ex. In in. 
La ciudad es un mapa de sombras, texturas, redes. La mirada se desliza por todos sus contornos. La voz acompaña a la mirada: El suelo y sus líneas. El cielo con sus cables. La torre, su larga sombra. El caminante y su tiempo interno...





CONTORNOS es una colaboración del arquitecto Sebastián Bayo Oñoro (imagen) y la escritora Ángela Mallén (textos). Se estrenó el pasado mes de mayo en el ámbito del III Festival de Poesía de Vitoria-Gasteiz.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Estrellas y barcos

La literatura sirve para para redefinir al héroe, para rediseñar objetos, para encontrar hermanos, para añadir planetas, para que se abran ojos, para encender las flores, para prolongar un sueño, para que las sirenas escuchen, para que las conciencias despierten, para que los niños se duerman...
cómo atar una estrella a un barco. ám
 

lunes, 12 de octubre de 2015

HaY uN PueBLo QuE FLota

Hay un pueblo que flota en nuestra conciencia. 

Hay un pueblo que flota en el mundo, en este planeta, en las autopistas, en las estaciones intermodales, en las esquinas de las ciudades junto a los anuncios de telefonía móvil, muy cerca de las nuevas catedrales en forma de banco y multinacional.
Hay un pueblo que flota en nuestra época.
La época en que los mendigos dicen la verdad aunque nadie en este mundo los vea, y los presidentes compiten por engañar a millones y millones de ciudadanos en los picos de share o cuota de audiencia.
Hay un pueblo que flota porque no encuentra tierra bajo sus pies.
Flota porque todos fueron ahuyentados como ratas. Fumigados. Descabezados.Flotan porque todos tienen miedo. Porque tienen hijos. Porque tienen hambre. Porque tienen fe. Porque tienen vergüenza. Porque tienen lágrimas. Porque tienen años. Porque tienen derecho. Porque tienen dignidad.Flotan porque no son ladrones. Porque no son carroñeros. Porque no son asesinos. Porque no son iluminados. Porque no son dioses de barro. Porque no son muñecos de trapo.

Hay un pueblo que flota en el corazón de quienes son como ellos. 
Y no saben mentir como los presidentes. Y no necesitan Olimpo como los dioses. Y no quieren matarse como depredadores.

Hay un pueblo que encalla en las fronteras. Que no encuentra alojamiento ni en las ciudades ni en los campos. Cogidos de la mano, con los hijos en brazos y los viejos a rastras. Con sus pañuelos, sus chándals, sus bolsas de plástico, sus mochilas mugrientas. Buscando un parque en Belgrado, en Malta o en Budapest; un tren en Bicske o en  Salzburgo; un papel en Munich o en Malmö.

Hay un pueblo que flota aunque tiene raíces.
Aunque no tiene alas. Desafía las leyes de la física, de la lógica, de la moral. Los mendigos muestran la verdad en sus ojos y los justos, en su corazón. Los presidentes esconden las soluciones en sus palacios, tras sus banderas, bajo sus llaves.

Hay un pueblo que flota en nuestra memoria. En nuestro historia. En nuestro conocimiento.


jueves, 10 de septiembre de 2015

TanGoS de AgoSTo


I

Mi vocecita con la que me enfado, me explico, me pongo romántica… dice que en cuanto salimos del país cambiamos de alma. Él conducía, puesto que yo pertenezco a la estirpe de los sin carnet. Nos habíamos llevado a Tom Waits, que nos cantaba el temario completo de “Rain dogs”. En aquella carretera todo el mundo tenía un camión, y yo miraba las nubes en forma de ratita Ratatouille y de lechón. Aquello era un película en 3D: las nubes flotaban, las colinas se desdoblaban, los arcenes se despegaban del paisaje y los insectos se suicidaban contra el parabrisas. Los árboles y letreros parecía que se iban a salir de la pantalla. El pensamiento se disparaba. Sin embargo el pensamiento hay que usarlo con discreción…
Llegamos a un lugar donde se escuchaba el tic-tac del reloj de la cocina y un cacareo a lo lejos sonaba como dentro de la cabeza No sonaba nada más.  Era el silencio del campo en el que las hojas de los árboles se balanceaban. Algún pequeño crujir, casi inaudible, de algún ente incorpóreo caminando sobre la tarima del salón. Eso era todo.
Y seguimos. En aquella otra carretera se alternaban los campos de cereales y los bosquecillos. Había algún que otro puesto de carretera con sombrilla roja donde ciertos coches se detenían para tomar refrescos o un poco de fruta. La mies estaba recogida en haces cilíndricos sobre los prados verdes donde asomaban la flor amarilla y la flor blanca.
Otra vez los pastos.
Los aspersores expulsando una curva de agua tornasolada. Las vacas rubias desnudas, sin su traje de vaca. Las nubes, ya sueltas como globos de helio, anunciando el sur. La línea de camiones, el moderno convoy que reposta las áreas comerciales. Y los unifamiliares rancheras, cabriolet… todos de color coche (gama de grises, blancos, rojos, azules metalizados).
En el viaje todos somos mortadelos transformers, camaleones de blandiblú, peones, cortesanas… Hasta que regresamos por el mismo camino. Mi vocecita de pez en la arena que se arrastra en busca del mar comenta que la vida es un mosquito tigre. Una fiera minúscula, psicodélica, tragicómica. Circular.
De nuevo en mi país oigo que alguien dice: “un abrazote guapetona”. Y siento una inexplicable comprensión gaseosa.  

II
Para Itziar

Ella conoce el sueño lúcido: vivir en la simultaneidad los planos de la realidad. Sus capas. La conciencia transversal. La gran transparencia. Percibir la vida como desde el interior de un vehículo en marcha y como en un pastel de milhojas translúcidas.

¿Cuántas capas? ¿Son muchas las capas? No sé. No me apetece contarlas. Algo así dijo, o lo pensó al menos. No fue así como lo dijo. Era agosto y el calor igualaba todos los agostos. Todos aquello meses que ahora parecían encadenados. Montados. Concatenados. Sin otros meses de por medio. Sólo agostos. ¿Sólo agostos? Tú alucinas. En la cabeza se juntan todos los calores. Todos los veranos. Todos los viajes de agosto recorriendo carreteras que son el mundo de los vehículos, el mundo alargado y estrecho por el que desplazan su existencia tripulada. La morfología, la estética, la dinámica de un interminable laberinto. Puentes, señales, líneas de asfalto. Siempre adelante. El mayor bien, la velocidad. La ley más implacable: la limitación. Siempre avanzando con el destino en la cabeza, en el GPS, en el corazón. Los árboles flanqueando y desapareciendo para siempre. Un segundo en la conciencia de alguien y quién sabe si después sumergirse en la insignificancia hasta que otra conciencia viajera los despierte. La efímera conciencia de las autovías. Su conciencia perceptiva de nube. Su monótona carencia de resistencia.

Publicación en "Agitadoras"


LA CÓLERA ANTIRRADICAL (de junio)

Esta mañana me he levantado con la cólera de Aguirre en la cabeza. Tú ya sabes a qué cólera me refiero. Esa cólera que Aguirre dibuja con una sonrisa de Joker de Gothman.  Una cólera redundante, furiosa, con saña, que se le reconcentra en la voz suavemente firme de ilustre señora condesa iracunda, desdeñada y abochornada. La cólera que le sale por los ojos como por dos negras tuberías de pvc. Tendrías que verla, alucinada y voraz, predicando apocalípticamente para convencernos de que su adversaria Manuela Carmena, que quiere “romper  el sistema democrático y occidental”, no llegue a la alcaldía de Madrid. Porque Manuela Carmena pretende acabar ella sola, tú imagínate, ella sola, acabar con la democracia occidental. Destrozar la democracia “desde el radicalismo”, desde su radicalidad jurista, de juez emérita. Destruir este país que ha sido edificado desde la Nobleza y desde la Grandeza. Destruirlo desde la radicalidad hiperbólica. Desde la radicalidad espantosa. Demoler una democracia tan linda, tan estupenda, tan monísima, tan primorosa, tan chévere, tan justa para la gente de bien que viste bien y no afea las calles cuando vienen turistas; tan divertida para las fiestas de cumpleaños con globos y las cenorras con langostinos; tan sencillita para desviar millones de euros a los paraísos fiscales quitándoselos a los enfermos que de todas formas se van a morir; tan apropiada para tantos periodistas majísimos que machacan, vilipendian y tergiversan a los radicales; tan comprensiva con tantos compañeros que (¡quién lo iba a sospechar!) malversan, defraudan, prevarican, manipulan con premeditación y miente con desparpajo; tan majísima para los jóvenes que sólo podrán desarrollar su proyecto vital en el extranjero; tan chula para los parados de eterna duración que subsisten humillados y confusos.  Destruir semejante monada de democracia desde la apestosa radicalidad de una mujer que ni siquiera tiene asesores corruptos con quienes pactar cositas interesantes. Una mujer que sin apenas ir a la peluquería quiere arruinar la democracia de este país de arruinados feos, antiestéticos y chillones que tanto molestan, aunque “son poquísimos”, cuando vienen a agitarlos los radicales “pagados pa meter follón”.

¿Tú te acuerdas de cuando Enrique Tierno Galván decía que “radicalizarse es perder el miedo” porque es volver a la raíz. Y tampoco vendría mal recordar unas palabras de Adela Cortina "Gracias a los inconformistas (del mundo filosófico y de la vida cotidiana), a los que no se resignan con el derecho vigente, la política meramente pragmática y la religión domesticada, los que siguen empeñados en la idea de que debe ser de otro modo, porque nuestro mundo práctico no tiene -ni en el Este ni en el Oeste- altura humana. Gracias a ellos sabemos que sigue existiendo una aspiración en el hombre, llamada moral". O también estas otras de José Luis López Aranguren: ¿Qué tienen que ver con la sociedad civil los nuevos movimientos sociales alternativos, los jóvenes -y maduros- en paro, los marginados de toda especie, las minorías más o menos étnicas y, con frecuencia, nacionalismos, etcétera? Sólo por ingenuidad o por voluntad de confusión puede suponerse incluido el conjunto de la sociedad en el grupo privilegiado de quienes detentan unos nuevos poderes fácticos, sociales, sí, pero que se sustraen a toda responsabilidad social”. Y no olvidemos tampoco, por favor, la razón poética de María Zambrano, su voluntad de unir el pensamiento, la emoción y la vida…

Quizás haya llegado la hora de volver a los viejos maestros para desenmascarar a las viejas glorias defensoras de “nuestro sistema constitucional de democracia occidental”, un sistema viciado y vaciado de todo el contenido que le otorgaron los verdaderos socialdemócratas españoles y europeos. Quizás no haya otro camino que “radicalizarse” a lo Tierno Galván. Pese a la cólera de Aguirre.


Tú dirás, qué me está contando esta mujer.  Pues eso.

Publicación en "Agitadoras"

lunes, 25 de mayo de 2015

LetRas pAra Las ArtEs

Día 26 de mayo 2015, 19.30 h.
ARTIUM - Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, Vitoria-Gasteiz
Diálogo con la obra: "Ella vive en el traje que se está haciendo", de Eva Lootz
Nos acompaña la profesora y artista de euritmia Caridad Jiménez.
(La euritmia es una forma de meditación dinámica occidental basada en lo arquetípico del sonido).

 

 


       
 


viernes, 22 de mayo de 2015

cOntOrnOs...

...sucedió la tarde del miércoles 20 en la Sala Dendaraba. La lluvia no disuadió al público. La imagen y la palabra exploraron las líneas, los rincones, las siluetas, las sombras. La colaboración con Sebastián Bayo y Magoo, un lujo. El trabajo tuvo sentido. Gracias.



sábado, 16 de mayo de 2015

El VieRnEs de JuLiA

El viernes día 8 fue de Julia Otxoa. Me gustó mucho presentarla en Vitoria, en el ámbito del festival "Poetas en Mayo", porque muchos de mis conciudadanos y amigos pudieron disfrutar de su poesía y de su personalidad. Considero una suerte cuando puedo ser parte de las buenas cosas de la vida.
 
Transcribo a continuación una parte de dicha presentación:
 
"Julia Otxoa es austera y lírica como la meditación de un monje ante un amanecer rojo. La obra de Julia Otxoa es luminosa, necesaria, como el fósforo que se enciende en una cueva. Toda su obra tiene que ver con la luz.  Una luz que proviene de una fuente de lucidez. Julia Otxoa tiene la perplejidad de una niña sabia y la extrañeza que embarga al viajero. Vivir es caminar en lo distinto, dice ella, porque elige la orilla, el margen para ser y escribir.  Por eso defiende la precariedad para desplegar su expresividad concisa y poderosa. Escribe: Permanecer en la inquietud, permanecer en la inquietud...  Apaciento mi sombra en los lugares más inseguros del pensamiento. Oigo crecer mi osamenta cada día, mi infancia no ha terminado… Escribe: El desasosiego de ver crecer el desierto, /hace temblar en agosto el corazón de los manzanos.  Inquietud y desarraigo, crecimiento y desasosiego. Y es que un mundo mirado con extrañeza hace que el lugar común se vuelva un lugar para ti.  Julia Otxoa lo sabe. Y por eso busca la cuerda floja, el riesgo de la frescura, busca las pequeñas huellas de los insectos, la percepción intima de los tiempos. Sabe que los microcosmos son inestables y nos comunica el deleite de presenciarlos, el deber de cuidarlos, la modestia de saberse, como todos, transeúnte.
Por todo ello, la obra de Julia Otxoa es sutilmente iconoclasta, tiernamente irónica, modestamente digna. Una luz lenta que ilumina el inquietante fatalismo del azar, la batalla contra la soberbia de la injustica, el tiempo del caminante o el vuelo de la libélula. Una luz que se adentra en la niebla donde se extravían los barcos. Esa luz es un faro que guía un barco de papel. No es la estrella Polar que se queda quieta en un punto del cielo, sino la luz inquieta que va en busca de los náufragos."
 
J.Otxoa
J.Otxoa, A.Mallén
Fragilidad de la ortodoxia. J.Otxoa
 
Azar. J.Otxoa
 






domingo, 10 de mayo de 2015

en La ciUdaD blAnca

Doce torres para una ciudad blanca. Doce
torres para una ciudad blanca bajo el sol,
de sábana enjuagada con añil,
de colcha de arabescos y caliza.
 
Desde lo alto de las torres
(góticas, mudéjares, barrocas)
éramos nosotros dos mosquitos en la ola de calor.
Yo era el insecto más pequeño. Aún no dominaba
mis élitros, mi hálito,
mínimo de larva,
mi impulso para alzar
un cuerpo microscópico...
 
De "Cuentos diferentes para niños diferentes"
 
 
 

sábado, 11 de abril de 2015

ReEdición "Bolas de Papel de Plata"


"Bolas de Papel de Plata" alcanza su reedición. O reencarnación. Me impresiona que tantas personas desconocidas hayan leído estos cuentos salidos de mi cabeza. Ahora están también en las suyas. Eso crea una especie de parentesco. Doy las gracias de corazón, a tod@s. También a mi editor y a la distribuidora.
 

 
 
 

miércoles, 1 de abril de 2015

PlAzAs

 
Si una plaza me canta, puedo bailar.
Si toca el violoncelo, puedo volar.
Si calla, guardo silencio.
En cada plaza nace una emoción
y siempre me convierto en una paloma.
 
La plaza borra los caminos que te traen
e inventa un laberinto para que te pierdas.
 
Cada plaza vive a su manera.
La piazza Roma ondula su fontana exhuberante.
La praça de Lisboa viaja en sus tranvías amarillos.
La de Budjejovice es rubia como la cerveza.
Cuando la plaza es un placer,
se esconde entre los muslos de París.
 
Tal vez encuentres la plazuela
que alguien olvidó en la noche.
En el fondo del mar donde te ahogaste
hallarás la glorieta que creías perdida.  
 
Hay plazas que alambican la eternidad del cielo,
otras donde los hombres perdieron una guerra,
plazas con campanarios que padecen de vértigo.
 
No juzgues si te cierran todas sus ventanas,
si rebosan sus muros de lluvias y de orín,
si repican o doblan sus campanas de bronce.
Las plazas necesitan a su caminante.
 
Y si la plaza gira
y gira,
como los carruseles de Avignon,
debes mirar al cielo, girar dentro de ella,
y bailar con la plaza la música de tu presente.